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La investigación judicial conocida como Caso Plus Ultra ha destapado un entramado de presunto tráfico de influencias que involucra directamente al expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. En el centro de la polémica aparece su supuesto testaferro, Julio Martínez Martínez, alias Julito, quien guardaba en su residencia del barrio Salamanca (Madrid) una agenda negra con el logotipo de Plus Ultra. En ella se registraban “decisiones estratégicas” que van desde la liberación de presos en Venezuela hasta la intervención del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para facilitar la repatriación del opositor y ganador de las últimas elecciones venezolanas, Edmundo González.

Según los tomos del sumario, a los que tuvo acceso la prensa, Zapatero sería señalado como el presunto líder de una “estructura jerarquizada y estable” destinada a enriquecerse mediante contactos institucionales y empresariales de alto nivel. La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) incautó en diciembre múltiples documentos en la vivienda de Martínez, donde se detallaban operaciones vinculadas al negocio del petróleo, la compraventa de oro y referencias a altos cargos del Estado venezolano.

Entre las anotaciones manuscritas destacan porcentajes de comisiones del 10% en planes de negocio relacionados con hidrocarburos, así como menciones al Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes), PDVSA, la Corporación Venezolana de Minería (CVM) y la CVG. Los escritos también incluyen referencias a cargamentos de crudo, contratos de cientos de miles de barriles mensuales, operaciones de pet coke y menciones a destinos como Emiratos Árabes y Dubái, lo que sugiere una red de comercio internacional de recursos estratégicos como petróleo y níquel.

El magistrado José Luis Calama, de la Audiencia Nacional, subraya que estas notas trascienden el ámbito empresarial y se proyectan sobre asuntos de Estado de máxima relevancia. En su resolución, considera que Zapatero estaría en el “vértice” de una organización criminal transnacional, activa desde marzo de 2020, cuya finalidad principal sería el blanqueo de capitales obtenidos mediante corrupción, cohecho y tráfico de influencias.

La UDEF también halló en la vivienda de Julito 286.000 euros en efectivo, escondidos en lugares insólitos como bolsas de golf, cajas de mudanza, radiadores y encimeras de baño. Los perros de rastreo guiaron a los agentes hasta los paquetes de dinero, confirmando la magnitud de los recursos ocultos.

Las agendas incautadas contienen además anotaciones como “2 del CNI” junto a “que EG se venga”, en clara referencia a Edmundo González, así como menciones a “oro”, reforzando la hipótesis de que el entramado no solo buscaba beneficios económicos, sino también influir en decisiones políticas de alcance internacional.

Este caso, que mezcla política, negocios ilícitos y recursos estratégicos, coloca a Zapatero en el centro de una tormenta judicial que podría tener repercusiones tanto en España como en Venezuela, al evidenciar una red con ramificaciones institucionales y empresariales de gran calado.

Categorías:Internacionales

YATVO

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