Colombia ha dado un giro a la derecha, eligiendo al abogado nacionalista y recién llegado a la política, Abelardo De La Espriella, como presidente, acelerando un viraje que se extiende por toda América Latina.
En Perú, donde las autoridades continúan con el conteo de votos impugnados de la segunda vuelta presidencial del 7 de junio, los resultados preliminares muestran a la conservadora Keiko Fujimori con una ventaja mínima de poco más del 0,2 % poco mas de 40 mil votos, sobre su rival. Diversos medios han proyectado su triunfo, aunque los resultados aún no son oficiales y deberán ser proclamados por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). De confirmarse, Fujimori alcanzaría finalmente la presidencia tras tres intentos fallidos, consolidando el giro hacia gobiernos de derecha en la región.
Colombia y Perú se unen ahora a Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia y Panamá en este viraje político, que marca un retroceso respecto a la llamada marea rosa de la década de 2020, cuando varios gobiernos de izquierda llegaron al poder, incluido el expresidente colombiano Gustavo Petro.
En toda la región, la debilidad económica y el aumento de la delincuencia han transformado las prioridades de los votantes. Candidatos de derecha y extrema derecha, antes marginales, han ganado terreno con promesas de medidas represivas y políticas de liberalización económica, en sintonía con el auge mundial del nacionalismo conservador y el impulso del presidente estadounidense Donald Trump para reforzar su influencia en América Latina.
El giro simultáneo de Colombia y Perú refuerza la percepción de una convergencia ideológica inédita en la región, con gobiernos que buscan aplicar políticas de seguridad más estrictas, flexibilizar regulaciones empresariales y reactivar proyectos energéticos, en medio de un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y crisis económicas.



