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En el marco del Día del Educador, la Lcda. Lelibeth Liscano denuncia el deterioro de las instituciones y la pulverización del poder adquisitivo, haciendo un llamado urgente a la autonomía y dignificación del gremio.

Este 15 de enero, Día del Educador en Venezuela, la celebración se transforma una vez más en una jornada de reflexión y exigencia. A pesar del rol fundamental que desempeñan en la formación de las nuevas generaciones, los docentes venezolanos enfrentan hoy una de las crisis más agudas de su historia, marcada por salarios pulverizados y condiciones laborales que comprometen su integridad y la de sus estudiantes.

Lelibeth Liscano, dirigente político y maestra de profesión, ha alzado la voz para visibilizar la realidad que se vive en las aulas. Según explica, el magisterio se encuentra sumergido en una economía dolarizada de la cual no participa, lo que ha anulado la capacidad del docente para ofrecer calidad de vida a sus familias. «Seguimos de pie en cada una de las aulas garantizando el derecho a la educación, pero lo hacemos en menoscabo de nuestra propia integridad laboral y personal», afirmó Liscano.

Un sistema en deterioro

La denuncia no solo se limita a lo económico. La nota de prensa destaca que la mayoría de las instituciones educativas del país presentan un «franco deterioro», careciendo de las condiciones idóneas para el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta falta de infraestructura adecuada representa un riesgo latente para el personal docente, administrativo, obrero y, fundamentalmente, para el alumnado.

El concepto de «Soberanía Magisterial»

Ante este escenario de abandono gubernamental, surge con fuerza la necesidad de instaurar la Soberanía Magisterial en Venezuela. Este concepto, defendido por Liscano, propone una transformación profunda en la relación del Estado con el docente.

La Soberanía Magisterial implica:

Autonomía y Poder: La capacidad real de los docentes para influir en la formulación de políticas educativas y en la gestión de sus instituciones.

Voz y Voto: El derecho a defender sus conquistas laborales y profesionales sin interferencias externas.

Respeto a la Experticia: El reconocimiento de su formación continua y su papel crucial en la construcción de una educación de calidad.

«La Soberanía Magisterial es una necesidad urgente del gremio. Se trata de devolverle al maestro la autoridad sobre su labor y garantizar que pueda enseñar y formar sin las limitaciones que hoy impone la crisis», enfatizó la docente.

Un llamado a la adecuación salarial

El magisterio venezolano insiste en que no puede haber una educación de calidad sin docentes dignificados. La adecuación de los salarios no es solo una petición económica, sino un requisito indispensable para recuperar la soberanía de una profesión que, a pesar de las adversidades, se niega a abandonar su vocación de servicio al país.


YATVO

Medio de Comunicación Social Prensa - Canal Online San Felipe, Estado Yaracuy - Venezuela

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