Dos semanas después del sismo, la realidad en el municipio Veroes muestra precariedad. Durante nuestro recorrido por las calles del sector El Guayabo, pudimos constatar que el verdadero desastre no lo causó la naturaleza, sino años de abandono oficial. Este sector se convirtió desde hace años, en el epicentro de la desidia gubernamental.
El panorama que viven los vecinos diariamente habla por sí solo:
⚠️ Vías intransitables: Calles repletas de huecos que deterioran el tránsito y la calidad de vida.

💧 Colapso de servicios: Botes constantes de aguas negras y pérdida de agua blanca en plena vía pública.
🏥 Salud en el olvido: Un ambulatorio local que clama por mantenimiento y pintura, lo que refleja el descuido a la infraestructura sanitaria.
⛪ Fe bajo el agua: La iglesia Nuestra Señora del Carmen se convierte en una laguna cada vez que llueve. Presenta severas goteras desde hace más de dos años, lo que impide el desarrollo normal de las actividades religiosas en cada temporada de lluvias.

🗣️ La voz de las comunidades
Vecinos de zonas adyacentes como La Hoya y Palmarejo denunciaron que la escasez de agua potable es constante, aunado a la contaminación que presenta, pero que pocos dicen, situación que los asfixia desde mucho antes del temblor: «El gobierno todavía no lo repara», señalan con frustración ante la falta de respuestas.
Las enormes deficiencias que hoy presentan El Guayabo y otros sectores de Veroes no son consecuencia del reciente terremoto. Son el resultado acumulado de la desidia, la apatía y la falta de gestión de los entes municipales y estadales.




