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No es nada fácil”, confesó entre lágrimas Leonardo Suárez, un joven venezolano que este viernes despidió a su madre, su esposa, sus dos hijas, un sobrino y la abuela de su mujer, todos víctimas del doble terremoto del 24 de junio que dejó al menos 2.645 muertos y 12.666 heridos en el país.

La ceremonia se realizó en Catia La Mar, estado La Guaira, la región más golpeada por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5. Allí, unas cuarenta personas acompañaron a Suárez en el homenaje, entre ellas familiares de su esposa que viajaron desde Maracay, estado Aragua.

🌹 Un homenaje íntimo y doloroso

Los retratos de los seis fallecidos fueron colocados sobre pequeñas cajas de madera que guardaban sus cenizas. La familia decidió despedirlos con música que solían disfrutar juntos, oraciones y un gesto simbólico: soltar globos al aire, como símbolo de esperanza y despedida.

Suárez recordó los mejores momentos vividos con sus seres queridos y la alegría que siempre lo acompañó gracias a ellos. “Soy una persona que está pasando por un terrible momento, pero gracias al amor de quienes me rodean me mantengo firme”, expresó, señalando que aún le quedan dos hijos por quienes seguir adelante.

🙏 Fe y resiliencia

El joven relató que poco antes de morir, su esposa Kimberling le habló con serenidad: “Me dijo que iba al reino de los cielos y me llevo eso en mi corazón”. Para Suárez, esas palabras se convirtieron en un sostén espiritual que lo mantiene de pie.

El día del desastre, que coincidía con su cumpleaños número 29, Suárez estaba en la barbería. Al regresar, encontró su edificio derrumbado. Cree que fue Dios quien lo guió entre los escombros hasta el lugar donde estaba su esposa aún con vida. “Por más que mi corazón y mi alma estén destrozados, gracias a ella y a sus palabras puedo afrontar esta realidad”, aseguró.

🌍 Una tragedia compartida

La historia de Suárez refleja el dolor de miles de familias venezolanas que aún buscan a sus seres queridos entre los escombros. Él agradece a Dios por haber podido encontrar los cuerpos de sus parientes, consciente de que “muchas familias no han podido hacerlo todavía”.

El sepelio en Catia La Mar se convirtió en un acto de resistencia y fe, donde la comunidad acompañó a un hombre que, pese a la pérdida irreparable, se aferra al amor y la esperanza para seguir adelante.

Categorías:Nacionales

YATVO

Medio de Comunicación Social Prensa - Canal Online San Felipe, Estado Yaracuy - Venezuela

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