El estado Yaracuy volvió a ser golpeado por las interrupciones del servicio eléctrico, esta vez en el municipio Peña, donde se registraron cortes que dejaron a la población sin energía durante más de cuatro horas el pasado martes 9 de junio.
El monitoreo ciudadano realizado por la organización Activos Por la Luz – Lara reveló que, aunque la mayor parte de los reportes se concentraron en el vecino estado Lara, Peña en Yaracuy también sufrió una paralización de cuatro horas y algunos minutos, afectando a hogares, comercios y servicios básicos.
En total, la jornada contabilizó 18 cortes y dos fluctuaciones de voltaje en los estados Lara y Yaracuy, acumulando 80 horas con 28 minutos sin suministro eléctrico. El promedio de duración por cada interrupción fue de 4 horas con 44 minutos, lo que refleja la fragilidad del sistema eléctrico en la región centro-occidental del país.
La afectación en Peña, aunque menor en comparación con municipios larenses como Iribarren y Palavecino, evidencia que Yaracuy no escapa a la crisis energética nacional. Los habitantes reportaron dificultades para mantener la cadena de frío en alimentos, interrupciones en actividades escolares y problemas en el funcionamiento de pequeños negocios que dependen de la electricidad para operar.
La situación se agrava considerando que los cortes no son aislados, sino parte de un patrón recurrente que ha venido afectando a comunidades yaracuyanas en los últimos meses. La falta de información oficial sobre planes de mantenimiento o inversión en infraestructura eléctrica genera incertidumbre y preocupación en la población.
En Lara, el municipio Iribarren encabezó las estadísticas con nueve sectores perjudicados y más de 40 horas sin luz, mientras que Palavecino acumuló más de 26 horas de suspensión en seis sectores. Aunque Yaracuy registró un solo corte prolongado en Peña, la situación se suma a la lista de reclamos ciudadanos que exigen soluciones estructurales al sistema eléctrico.
El episodio del 9 de junio confirma que Yaracuy comparte la vulnerabilidad energética de la región centro-occidental, donde las fallas prolongadas afectan la calidad de vida y la productividad de sus habitantes. La comunidad de Peña se suma a la voz de alerta que exige respuestas claras y acciones concretas para garantizar un servicio eléctrico estable y confiable.
La crisis eléctrica en Yaracuy se convierte en un recordatorio de la necesidad urgente de inversión, transparencia y planificación para evitar que los apagones continúen siendo parte de la cotidianidad.



