En un giro que evidencia la fragilidad de la apertura comunicacional en Venezuela, la planta televisiva Venevisión ejecutó este miércoles 13 de mayo una rectificación pública tras el revuelo causado por el uso del término «gobierno de facto».
La periodista Endrina Yépez, quien apenas 24 horas antes había roto una inercia de años de autocensura al emplear dicha calificación para referirse a la administración de Delcy Rodríguez, fue la encargada de leer un comunicado.
Durante la emisión matutina del noticiero, Yépez argumentó que se trató de un error terminológico, sustituyendo la expresión por la locución «de hecho», en un intento por disipar las interpretaciones políticas que el incidente generó en la opinión pública nacional e internacional.
El episodio que desencadenó esta febril actividad en el canal de La Colina ocurrió el martes 12 de mayo. En el contexto de un análisis sobre el viaje de Delcy Rodríguez a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya, Yépez utilizó la expresión «gobierno de facto» para explicar que dicha movilización diplomática buscaba, precisamente, obtener una cuota de legitimidad internacional de la que carecería el Ejecutivo actual bajo ciertos marcos legales.
El impacto fue inmediato. En un ecosistema de medios donde la hegemonía comunicacional ha silenciado términos técnicos que cuestionen la constitucionalidad del poder, el uso de «de facto» que define a una autoridad que ejerce el mando sin un fundamento jurídico formal o constitucional fue percibido como un hito periodístico.
Miles de usuarios en redes sociales interpretaron el hecho como el fin definitivo de una era de censura, vinculándolo con la nueva etapa que atraviesa el país.
Sin embargo, al iniciar la jornada informativa de este miércoles, la comunicadora tomó un espacio para aclarar lo que calificó como una imprecisión técnica. «Aprovecho para realizar una breve precisión, y es que ayer utilicé el término «de facto» de forma inadecuada, siendo «de hecho» la expresión correcta», señaló Yépez frente a las cámaras, con un tono marcadamente institucional.
Aunque en el lenguaje coloquial podrían parecer sinónimos, en el ámbito del derecho y la ciencia política, la diferencia es sustancial.
Para los analistas de medios, este cambio de última hora no es una simple corrección de estilo, sino un síntoma de la existencia de tensiones que aún persisten en Venezuela y el temor a sanciones administrativas o cierres técnicos.
Por ahora, el episodio de Endrina Yépez queda como un recordatorio de que, en estos tiempos, la semántica sigue tan importante como la política, y que las palabras siguen siendo las herramientas más peligrosas y vigiladas del oficio periodístico.



