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La comparecencia del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ante el Comité de Relaciones Internacionales del Senado, marcó un hito en la política exterior de la Administración Trump hacia Venezuela. Con la captura de Nicolás Maduro y la instauración de un gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, Washington expuso una estrategia que combina pragmatismo, gradualidad y supervisión directa en los ámbitos político, económico y energético.

Un enfoque progresivo y sin plazos cerrados

Rubio subrayó que la prioridad es evitar el colapso institucional del país, apostando por una transición democrática sin cronogramas rígidos. Reconoció que el proceso será complejo y que, en esta etapa inicial, resulta inevitable negociar con actores del poder chavista aún vigentes.

  • Transición política: Inspirándose en precedentes históricos como España y Paraguay, Rubio defendió un proceso de estabilización que permita la incorporación de figuras opositoras, entre ellas la Nobel de la Paz María Corina Machado.
  • Elecciones futuras: El funcionario advirtió que no bastará con convocar comicios si no existen garantías de acceso a medios, participación plena de candidatos y condiciones de equidad.

Petróleo: recurso estratégico bajo supervisión

Uno de los puntos más sensibles fue la gestión del crudo venezolano, considerado vital para sostener la economía en medio de la crisis humanitaria.

  • Bloqueo selectivo de buques: Rubio reveló operaciones recientes para frenar la salida irregular de petróleo, manteniendo la “cuarentena” sobre embarcaciones sancionadas.
  • Venta urgente y almacenamiento: La colaboración temporal con las comercializadoras Trafigura y Vitol permitió evitar el colapso de la capacidad de almacenamiento y mantener la producción activa.
  • Fondos supervisados: Los ingresos se depositan en cuentas bajo control estadounidense, con auditorías pendientes, garantizando que se destinen al funcionamiento básico del Estado y al beneficio del pueblo venezolano.

Reapertura diplomática y control institucional

Rubio destacó la necesidad de una presencia directa en Caracas, anunciando gestiones para reabrir la Embajada estadounidense cerrada desde 2019. La supervisión de fondos y el contacto permanente con autoridades interinas buscan evitar un colapso sistémico mientras avanza la transición.

La fuerza militar, última opción

El secretario de Estado aclaró que, aunque el presidente Trump mantiene la potestad de recurrir a la fuerza si fuese necesario, Washington no contempla una intervención militar inmediata. La única presencia castrense prevista es la de la guardia de marines, como medida de seguridad.

📌 Claves del plan de Washington hacia Venezuela

  • Transición democrática gradual, sin plazos definidos.
  • Inclusión de líderes opositores como María Corina Machado.
  • Supervisión estricta del petróleo y sus ingresos.
  • Bloqueo selectivo de buques y comercialización controlada.
  • Reapertura de la Embajada en Caracas para reforzar presencia diplomática.
  • Uso de la fuerza militar solo como recurso extremo.

Este plan refleja una estrategia de control económico y político bajo tutela estadounidense, con la promesa de una Venezuela “libre, justa y próspera”, aunque Rubio advirtió que el camino será largo y lleno de contradicciones.

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