La ciencia y la innovación continúan ganando espacio en el fortalecimiento de la seguridad alimentaria en Yaracuy. En esta oportunidad, la Fundación Centro de Investigaciones del Estado para la Producción Experimental Agroindustrial (CIEPE) desarrolló una jornada formativa dirigida al personal educativo del municipio Independencia, con el propósito de impulsar el aprovechamiento de materias primas locales para la elaboración de harinas alternativas y alimentos derivados destinados al programa de alimentación escolar.
La iniciativa, promovida por este organismo adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), reunió durante tres días a formadores municipales, inspectores de la Corporación Nacional de Alimentación Escolar (CNAE) y Cocineras de la Patria, quienes recibieron conocimientos teóricos y prácticos sobre procesos agroindustriales orientados a la producción de alimentos más nutritivos, accesibles y sostenibles.
La actividad cobra especial relevancia para Yaracuy, una entidad reconocida por su potencial agrícola y por la diversidad de rubros que se cultivan en distintos municipios. Expertos consideran que la transformación de materias primas locales en productos de mayor valor agregado representa una estrategia clave para fortalecer la soberanía alimentaria, reducir la dependencia de insumos externos y aprovechar al máximo la capacidad productiva regional.
Durante el curso denominado «Desarrollo Tecnológico de Harina Alternativa y Productos Derivados», los participantes adquirieron herramientas técnicas para implementar nuevas opciones alimenticias en los comedores escolares. La formación abordó cada una de las etapas del proceso productivo, desde la selección de la materia prima hasta la elaboración final de productos destinados al consumo de niños, niñas y adolescentes.
Los asistentes conocieron procedimientos fundamentales como el lavado, pelado, rallado, prensado y secado de diferentes insumos agrícolas, además de las técnicas de control de humedad y los mecanismos necesarios para garantizar la inocuidad de los productos procesados. Asimismo, se enfatizó la importancia del manejo adecuado de los componentes naturales presentes en determinadas materias primas para asegurar alimentos seguros y aptos para el consumo humano.
Uno de los aspectos más destacados fue el aprendizaje relacionado con la elaboración de mezclas para productos horneados y preparados alimenticios, incluyendo galletas y tortillas elaboradas a partir de harinas alternativas. Estas opciones representan una oportunidad para diversificar los menús escolares y ampliar la oferta de alimentos para estudiantes con necesidades dietéticas específicas, especialmente aquellos que requieren productos libres de gluten.

La capacitación también permitió a los participantes conocer de cerca la dimensión industrial de estos procesos. Como parte de la programación, realizaron un recorrido por la Planta Piloto del CIEPE, donde observaron el funcionamiento de los equipos y tecnologías empleadas para transformar materias primas agrícolas en alimentos procesados a mayor escala.
Más allá del componente técnico, la actividad refleja el papel que desempeña la investigación científica en el desarrollo de soluciones concretas para las comunidades. En Yaracuy, donde la agricultura constituye uno de los principales motores económicos, iniciativas de este tipo contribuyen a crear puentes entre el conocimiento científico, la producción local y las necesidades del sistema educativo.
El fortalecimiento de las capacidades del personal encargado de la alimentación escolar no solo mejora la calidad de los alimentos servidos en los planteles, sino que también abre oportunidades para incorporar productos elaborados con materia prima regional, generando beneficios para productores, instituciones educativas y comunidades en general.
Con este tipo de programas, el CIEPE reafirma su compromiso con el desarrollo agroindustrial del país y, especialmente, con el impulso de proyectos que permitan aprovechar el potencial agrícola de Yaracuy para construir modelos de alimentación más saludables, sostenibles y adaptados a las realidades de las nuevas generaciones. La capacitación se convierte así en una herramienta estratégica para transformar el conocimiento científico en bienestar social y desarrollo local.





