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El presidente del Cendas-FVM, Óscar Meza, reveló que al cierre de enero la canasta alimentaria familiar registró un incremento vertiginoso de 681,1% en bolívares y 42% en dólares. Paralelamente, la cesta básica de consumo por hogar se encareció 715,55% en moneda nacional y 48,3% en divisas estadounidenses, reflejando la aguda presión inflacionaria que golpea a los hogares venezolanos.

Según Meza, el tipo de cambio oficial se disparó en un año 549,7%, mientras que solo en febrero aumentó 13,63%, lo que explica el repunte de precios. “Lo que percibimos los ciudadanos es que el dólar sigue escalando, el bolívar se devalúa y el poder adquisitivo se reduce cada vez más”, enfatizó el analista.

💸 Salarios pulverizados: cubrir la canasta exige 1.700 sueldos mínimos

El panorama es crítico: el salario mínimo mensual vigente apenas cubre 0,05% de la canasta alimentaria, lo que significa que se necesitarían más de 1.700 salarios mínimos para costear los alimentos básicos, cuyo valor alcanzó 677 dólares en enero.

Cada integrante de un núcleo familiar requeriría alrededor de 150 dólares mensuales para cubrir su alimentación. Incluso el Ingreso Mínimo Indexado, equivalente a 160 dólares, solo permite adquirir 23,63% de la canasta alimentaria, dejando a la mayoría de los trabajadores en una situación de precariedad extrema.

Meza advierte que, aunque existen “perspectivas importantes” en materia económica, el país continúa atravesando “tiempos de estrechez”, donde las expectativas de mayores ingresos no se materializan y generan desilusión y malestar social.

💵 Dolarización de facto: propuestas para formalizar el uso de divisas

El investigador plantea que, en lugar de imponer una dolarización plena, se deberían aplicar medidas concretas:

  • Eliminar el Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, que grava casi todas las operaciones.
  • Formalizar la bancarización de las divisas, permitiendo depósitos y créditos en dólares.

Meza defiende la libertad monetaria, con la coexistencia del bolívar y otras monedas, especialmente el dólar, que ya funciona como referente de precios. “Si el bolívar llegara a recuperarse, serviría como moneda propia y evitaría la dependencia de la política económica de otro país”, explicó.

Actualmente, el bolívar ha perdido dos atributos esenciales de toda moneda: no es un instrumento de ahorro ni una unidad de cuenta confiable.

⚖️ Conclusión: un país atrapado entre expectativas y realidades

La radiografía económica expuesta por Óscar Meza muestra un desfase brutal entre ingresos y costos de vida. Mientras los precios se disparan y el bolívar se hunde, los trabajadores enfrentan un escenario donde la inflación erosiona cualquier expectativa de mejora.

La formalización del uso de divisas aparece como una salida pragmática, pero el desafío sigue siendo monumental: reconstruir la confianza en la moneda nacional y garantizar un poder adquisitivo digno para las familias venezolanas.

Categorías:Nacionales

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