En el estado Yaracuy, 150 pacientes renales enfrentan una doble batalla: contra su enfermedad y contra un sistema de salud colapsado. Con apenas tres unidades de diálisis operativas —dos en San Felipe y una en Bruzual— y 42 máquinas en su mayoría deterioradas, la atención médica se ve comprometida por fallas constantes, cortes eléctricos y escasez de nefrólogos.
La Asociación Civil de Pacientes Renales “Pablo Navea” denunció que desde el cierre de la unidad en Independencia en 2023, los enfermos fueron trasladados al Hospital Central de San Felipe, donde la última dotación de equipos ocurrió ese mismo año con 15 máquinas nuevas. Desde entonces, no ha habido reposiciones.
La Sociedad Venezolana de Nefrología advierte que en todo el país solo funcionan 54 unidades de diálisis para más de 5.000 pacientes, una capacidad insuficiente para la demanda nacional.
🏥 Infraestructura en crisis
La Unidad de Diálisis Yaracuy, una de las más concurridas, presenta graves problemas: filtraciones, presencia de roedores, sillas en mal estado, fallas en la planta de ósmosis y ausencia de planta eléctrica. Debido a los apagones, los tratamientos se han reducido de tres a dos horas para poder atender a todos los turnos.
En Chivacoa, la situación es similar. Allí, un nefrólogo acude solo cada 15 días, lo que contraviene las normas establecidas en la Gaceta Oficial de Hemodiálisis, que exige al menos un especialista por cada 25 pacientes en tratamiento.
🚍 Transporte: otro obstáculo para vivir
Más de la mitad de los pacientes vive en zonas rurales y depende del transporte público para llegar a sus sesiones. Algunos deben tomar hasta dos autobuses por trayecto. Ruth Garrido, paciente renal, relató que muchos caminan largos tramos tras la diálisis, debilitados. Recordó el caso de Rafael, quien acudía solo en silla de ruedas desde Las Mercedes y falleció sin acceso a un transporte digno.
🛠️ Esperanza en una nueva sede
En agosto de 2025, el gobernador Leonardo Intoci anunció la creación de una nueva unidad de diálisis en el Ambulatorio Dr. Manuel Alcalá Medina, en Independencia. Este centro será el más grande de centroccidente y contará con 30 máquinas nuevas. Paralelamente, se iniciaron trabajos de rehabilitación en la sede de San Felipe, incluyendo impermeabilización, mantenimiento de equipos y mejoras en infraestructura.
Los pacientes fueron incorporados a programas de salud para evaluaciones médicas y colocación de fístulas. Aunque algunos problemas han sido atendidos, la presidenta de la asociación, Esperanza Rodríguez, insiste en que los programas deben mantenerse en el tiempo: “Sus vidas están en riesgo”.
En Venezuela, el Sistema de Procura de Órganos y Tejidos (SPOT) permanece paralizado desde hace más de ocho años, lo que hace que la opción del trasplante sea prácticamente inaccesible para estos pacientes.
Con información de Cotejo.info



