La Iglesia católica en Yaracuy avanza en su proceso de renovación pastoral con el anuncio de nuevos nombramientos realizados por el monseñor Rubén Delgado Carmona, obispo de la Diócesis de San Felipe. Este lunes 6 de abril, el prelado informó sobre los cambios en el clero diocesano, orientados a fortalecer la labor espiritual y atender con mayor cercanía las necesidades de las comunidades de fe en la región.
📌Nuevos liderazgos parroquiales
Entre los nombramientos destacan el del Padre Jesús Oropeza, quien asumirá como Administrador Parroquial de Nuestra Señora del Monte Carmelo, en el sector Las Tunitas del municipio Nirgua, y el del Presbítero Cristofer Blunda, designado como responsable de la Parroquia Nuestra Señora de Coromoto, en la comunidad de Marín, municipio San Felipe. Ambos sacerdotes tendrán la misión de revitalizar la vida parroquial y promover una pastoral más participativa y cercana al pueblo.

Cristofer Blunda asume las riendas de la parroquia Nuestra Señora de Coromoto de Marín

El Padre Jesús Oropeza estará al fremte de la parroquia Nuestra Señora del Monte Carmelo, Las Tunitas, Nirgua
🙏 Una Iglesia en movimiento
Monseñor Delgado Carmona subrayó que estos cambios forman parte de la dinámica de renovación constante de la Iglesia local, que busca responder a los desafíos sociales y espirituales de la actualidad. “Cada comunidad necesita un liderazgo sólido, comprometido y sensible a las realidades de sus fieles”, expresó el obispo, quien además encomendó a los nuevos párrocos su labor bajo la protección de Nuestra Señora de la Presentación, patrona de la diócesis.
Compromiso con la comunidad yaracuyana
La Diócesis de San Felipe ha mantenido una presencia activa en los municipios del estado Yaracuy, impulsando programas de formación, acompañamiento espiritual y acción social. Estos nuevos nombramientos refuerzan esa línea de trabajo, garantizando que cada parroquia sea un espacio de encuentro, fe y servicio comunitario.
Fe y renovación
El anuncio, difundido a través de las redes oficiales de la diócesis, fue recibido con entusiasmo por los feligreses, quienes ven en estos cambios una oportunidad para fortalecer la comunión eclesial y renovar el compromiso cristiano en sus comunidades. La Iglesia yaracuyana reafirma así su papel como guía espiritual y promotora de valores en una sociedad que busca esperanza y unidad.
En definitiva, estos cambios reflejan la intención de la Iglesia de adaptarse y revitalizar su acción pastoral, garantizando que cada parroquia sea un espacio de encuentro, fe y acompañamiento para los yaracuyanos.



