Una tarde marcada por el caos y la incertidumbre vivió este domingo la población de Chivacoa, municipio Bruzual, tras el paso de una tormenta de alta intensidad que combinó lluvias torrenciales con vientos huracanados. El fenómeno natural, que se extendió por aproximadamente 40 minutos, dejó a su paso un rastro de destrucción que afectó tanto a zonas urbanas como rurales.
Según reportes de medios locales y autoridades municipales, decenas de árboles y ramas de gran tamaño fueron derribados por la fuerza del viento, obstruyendo vías principales como la avenida 14 y dañando vehículos estacionados. En algunos sectores, como Pueblo Nuevo, Guatanquire, Peguaima y Barrio Centro, los techos de varias viviendas fueron literalmente arrancados, dejando a numerosas familias expuestas a la intemperie.
El sistema eléctrico colapsó en gran parte de la localidad debido a la caída de vegetación y láminas metálicas sobre las líneas de alta tensión. Esto provocó un apagón generalizado y la interrupción de servicios básicos, incluyendo el suministro de agua y telecomunicaciones. A pesar de la magnitud del evento, no se reportaron personas lesionadas, lo que fue considerado un alivio por las autoridades.
El alcalde Carlos González informó que los equipos de Protección Civil, Corpoelec, Policía regional, GNB y cuadrillas municipales se encuentran desplegados desde las primeras horas de la emergencia. Hasta las 8:00 p.m. del domingo, se habían contabilizado al menos 10 viviendas con daños severos, aunque aún quedaban sectores por inspeccionar, especialmente en la zona sur del municipio.

Uno de los focos prioritarios ha sido la restauración del servicio eléctrico. Según el alcalde, ya se logró reactivar el circuito que alimenta al Hospital Tiburcio Garrido, garantizando así la operatividad del principal centro de salud de la zona.
En redes sociales, los habitantes compartieron imágenes impactantes de láminas de zinc volando por las calles, árboles arrancados de raíz y calles completamente bloqueadas. La escena, descrita por muchos como “apocalíptica”, generó temor y desconcierto entre la población.
Este evento meteorológico extremo se produce en un contexto de creciente inestabilidad climática en la región, donde fenómenos similares han comenzado a registrarse con mayor frecuencia e intensidad. Aunque las autoridades no han atribuido oficialmente el suceso al cambio climático, expertos advierten que este tipo de tormentas podrían volverse más comunes en los próximos años.




