
Este Viernes Santo, la fe y la cultura se fundieron en un abrazo histórico en el municipio Cocorote. La edición número 33 del Viacrucis Viviente de la Parroquia San Jerónimo no solo conmovió a los fieles, sino que marcó un antes y un después al ser declarado formalmente como Patrimonio Cultural Inmaterial del estado Yaracuy por parte del Consejo Legislativo y del municipio Cocorote por la Alcaldía de esa jurisdicción.
De igual manera, el reconocimiento también lo recibieron los integrantes fundadores de La Feria del Buñuelo de Cocorote, la cuál cumplió este año su 30 aniversario, además fue elevado como bien de interés cultural y gastronómico del municipio.
Desde su nacimiento en el año 1993, esta manifestación religiosa ha crecido de la mano de su comunidad. En esta entrega, cerca de 100 actores y voluntarios dieron vida a las estaciones de la pasión de Cristo, reafirmando una tradición que ha pasado de generación en generación durante más de tres décadas.
Reconocimientos históricos
El acto solemne contó con la presencia de autoridades legislativas, quienes destacaron el valor antropológico y espiritual de esta puesta en escena que año tras año atrae a miles de visitantes a la jurisdicción.
Además de la declaratoria patrimonial para el evento, el protagonista de la jornada también recibió un alto honor: Darwin Sánchez, quien ha tenido la responsabilidad de escenificar a Jesús con profunda entrega, fue declarado Hijo Ilustre del municipio Cocorote, en reconocimiento a su trayectoria y compromiso con esta identidad cultural.

Un legado que trasciende
El Viacrucis Viviente de la Parroquia San Jerónimo se consolida así como un baluarte de la identidad yaracuyana, garantizando su protección y promoción para las futuras generaciones. La comunidad cocoroteña celebra este logro que reconoce el esfuerzo de directores, técnicos y actores que, desde hace 33 años, convierten las calles del municipio en un escenario de devoción y arte.
En el mismo orden, La Feria del Buñuelo desde 1996 nace en la cancha de Cocorote (hoy la cancha techada) en ese entonces con el apoyo de pocas personas, trascendió y celebra 30 años. «Hoy día no estamos dentro de la organización pero la semilla germinó y dio sus frutos para el bien del Pueblo Cocoroteño» señaló Francisca González, fundadora.
«Agradecemos a todas las personas que de una u otra forma fueron o son parte de este camino. En especial al Pueblo Cocoroteño por su receptividad y con paz y dulzor ya tomaron la Feria del Buñuelo como parte de ello, no es de Francisca ni de Llama Ancestral es de un pueblo que volvió a sus raíces para brindar su gentilicio acompañado con el mejor dulzor y calor», agregó.




